lunes, 23 de abril de 2007

Una noche sin luna en San Pedro...

Una noche de buen vino
y de mejor compañía
anduvimos por la calle
hasta aplastarnos el día
y nos bañamos vestidos
como en un día de boda.
En la villa de San Pedro
vi el paraíso en su boca.

Y su madre en la cocina
preparándole la cena.
Nadie cena como en casa
si la que guisa es mamá;
el mundo ajeno a lo nuestro
iba a su velocidad,
mientras que ella y yo anudados
nos prometimos el mar.

Nos prometimos el mar,
lleno de vida y de sal
llenamos el corazón,
violencia y calma a la vez,
él es el mismo traidor.
Azul o verde da igual,
nos prometimos el mar.

Y me he pasado las horas
apoyado en la farola
que daba luz a su puerta
sólo por verla pasar.
Aguantando las tormentas
por regalarle una rosa,
rosa que nunca le dí...
ya no la volví a ver mas.

Nos prometimos el mar,
lleno de vida y de sal
llenamos el corazón,
violencia y calma a la vez,
él es el mismo traidor.
Azul o verde da igual,
nos prometimos el mar.

Uno y una no son dos,
uno y una es lo que es,
y un día yo tome mi senda
y ella la suya también.
Y si el destino quisiera
hacer con las dos un lazo
me agarraré a su cintura
y haré un nudo con mis brazos
porque una noche sin luna
nos prometimos el mar.

La vida son 4 días
y yo por el tercero voy.
Y ese día que me queda
lo soñé para los dos;
pero si por una de estas
ella no vuelve a pasar
recordaré que en San Pedro
nos prometimos el mar.

Nos prometimos el mar,
lleno de vida y de sal
llenamos el corazón,
violencia y calma a la vez,
él es el mismo traidor.
Azul o verde da igual,
nos prometimos el mar.



Para Ángela, por estar ahí. San Pedro, de Carlos Goñi.


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jueves, 29 de marzo de 2007

Naturaleza

Aire que me peinas,
que siempre voy tan despeinado
y me consuelas,
me susurras que estás a mi lado.
Tierra que desentierras
la pipa de la paz embriagando
mi loca cabeza, de risas y de brisas,
cuando tú no estás
mi reloj de arena se para
y se muere,
porque hierve y se congela,
porque se vacía y se llena...
porque por darte todo me arde con el
fuego que me quema
el alma si te estoy mirando,
échale leña a la hoguera
porque las brasas me lo están suplicando.
Agua que me llena,
el vaso de mi corazón,
si se sube la marea,
yo me pongo mu cabezón
porque si te vas,
mi cama se vuelve un agujero negro,
se me clavan los puñales,
se me acaban los finales,
porque por más que lo intento
ya no me acuerdo.

Si me preguntan de donde vengo,
yo no lo sé.
Últimamente vivo en el infierno
en un piso de alquiler.
Lo que me pasa es que yo estoy cambiando
y creo que no es para bien;
pero te digo yo,
que pase lo que pase
yo te siento siempre, siempre, siempre...

Si me preguntan de donde vengo,
yo no lo sé.
Últimamente vivo en el infierno
en un piso de alquiler.
Lo que me pasa es que yo estoy cambiando
y creo que no es para bien;
pero te digo yo,
que pase lo que pase
yo te siento siempre, siempre, siempre...
... naturalmente.

Porque si te vas,
mi cama se vuelve un agujero negro,
se me clavan los puñales,
se me acaban los finales,
porque por más que lo intento
ya no me acuerdo.

Si me preguntan de donde vengo,
yo no lo sé.
Últimamente vivo en el infierno
en un piso de alquiler.
Lo que me pasa es que yo estoy cambiando
y creo que no es para bien;
pero te digo yo,
que pase lo que pase
yo te siento siempre, siempre, siempre...

...siempre, siempre, siempre, siempre, siempre,
siempre,...

¿o no?


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domingo, 31 de diciembre de 2006

Una letra, una canción, un recuerdo.

¿Se puede caer más bajo? Más profundo, me refiero. Más hondo. Más dentro del jodido hoyo. ¿Se puede?

Se puede, sí. Pero no puedes ni tan siquiera imaginarlo. Un día te levantas, te miras en el espejo, y ves a una persona totalmente nueva. Ves el sol salir, y le miras con la sonrisa torcida. Porque así deben ser todas las sonrisas reales, las que surgen cuando la vida te ha golpeado lo suficiente como para saber de qué va esto. Sonrisas torcidas. No existe la felicidad plena y menos aún su sonrisa asociada, y por eso le sonríes al sol con el gesto torcido; pero le sonríes, ojo. Que no es poco. Entonces crees que eres un hombre nuevo, que puedes volver a caminar, que empiezas una nueva vida. Iluso de ti, depositas el cien por cien de tu confianza en dicho espejismo que algún día, cuando andes lo suficiente, atravesarás con rabia y despecho. Creíste que podías desafiar al destino; pero nació siendo un grandísimo hijo de puta y el paso del tiempo sólo le da más fuerza. Creíste, niño inmaduro, que podrías fugarte así como así. Descubriste, con la boca abierta y el rostro pálido como la mismísima muerte, que la vida no es Prison Break, tú no eres Scofield y los barrotes de esta celda son más gruesos y más duros. Creíste, ingenuo, que todo iba a cambiar de la noche a la mañana. Pero aquí las noches son más largas, y ni siquiera sabes si el sol saldrá mañana.

Para llegar a ese estado iluso e imaginario hizo falta creer que estabas fuera. Un ángel se encargó de ello, y no era un ángel cualquiera; era un ángel muy especial. Porque hay ángeles bellos, ángeles blancos, dorados, ángeles en el cielo cristiano y en el Olimpo griego, ángeles de la guarda, etc. Hay muchos tipos de ángeles, y entre todos ellos, destacan unos que se separan del resto porque un día concreto llegan a comprender, e intentan ir más allá de lo que les imponen. A estos ángeles se les expulsa, se les atan las alas o directamente se les cortan y se dejan caer desde su lugar de origen, renaciendo así en la tierra y mezclándose con el ser humano, el terrible ser humano. Un ser que los ángeles normales no pueden entender, pero que los expulsados comprenden a la perfección. Los ángeles caídos son dueños de una lucidez suficiente como para no ser engañados y enfrentarse a todo con sonrisas torcidas.

Con todo esto en mente, te empiezas a cuestionar si lo tuyo con los seres alados es pura coincidencia, puta coincidencia (que no es lo mismo lo uno que lo otro) o simplemente alguien quiere gastarte una inocentada a largo plazo. Porque ya conociste a un ángel antes. Y también lo habían expulsado. ¿Lo recuerdas? Claro que sí, cómo no lo vas a recordar. Te enamoraste de él. Tenía el brillo del sol, la oscuridad de la luna y las alas de una paloma. Le querías más que a tu propia vida; y le quemaste las plumas, ¿recuerdas? Tú, hijo de puta, le quemaste las plumas y casi le cortas las alas para siempre. A ella, que te dio las alas y la vida.

Ahora, pasado mucho tiempo, crees que todo acabó. Conoces a otro ángel que te saca de las brasas, aparece de la nada y con el desinterés que caracteriza a las pocas personas importantes en tu vida te da un motivo por el que luchar. Todo perfecto, ¿no?... ¿no? No, todo no. Un día rebuscas en el baúl de los recuerdos, en ese lugar que juraste no profanar para no desenterrar a los fantasmas enterrados. Rebuscas para abrir un poco tu alma al ángel caído y encuentras algo que no debiste encontrar. Una letra, un recuerdo. Un fantasma. Los recuerdos, como ya sabías, son fantasmas que si no se ahuyentan con criterio y lucidez, se ahogan con vino y mujeres. Criterio no has tenido en tu vida, y lo sabes. Lucidez, creías que tenías. Ya sabes que no. Plan B: ¿Mujeres?... déjalo, imposible. ¿Vino?... bien, me place. Así sea. Vino pues. Vino para olvidar, enterrar, ahuyentar, ¿verdad? No, vino para ahogar. Y ahora se te ha atragantado el vino a medio sorbo. Ahí tienes a tu fantasma, el fantasma de ti. “The ghost of you”, ¿recuerdas? Claro que sí. No es más que eso, un recuerdo, una letra. Una canción olvidada. Debiste suponerlo, joder, debiste temerle y respetarle, no era algo casual. Una canción así sólo vuelve porque aún le queda una cuenta por saldar. No es más que eso, una letra, una canción. Un recuerdo. Un fantasma.

Y los fantasmas son fantasmas porque no descansan en paz.


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sábado, 9 de diciembre de 2006

¿Una deuda?

Llamémosle "morriña", aún viviendo aquí y disfrutando a diario de sus encantos. Pero el paseo de la otra tarde por la Gran Vía a reventar de gente, la vista de Reyes Católicos tomada por completo, los cientos de personas andando por las calles como si fueran aceras cualesquiera y en general el ambientazo que había en mi Granada me han pasado factura. Creo que es más una deuda pendiente con mi ciudad que otra cosa, lo mínimo que puedo ofrecerle desde mi posición a cambio de los buenos momentos, los atardeceres en San Nicolás, las conversaciones sin fin en sus teterías, las cervezas, tintos y tapas de sus bares, las Cruces en Plaza de Gracia o bajo la Catedral... son demasiadas deudas pendientes como para saldarlas de golpe y porrazo; pero en ocasiones merece la pena intentarlo, ¿no?.

Pues nada, ahí va el intento. Como tantos otros. Como tantas veces.

"Con su costa tropical,
nada haría pensar
que andando en línea recta desde allí
se alcanzaría el más alto balcón donde
apreciar la costa norte marroquí.

Un pueblo, el blanco calado en su pared
y en su gente, catorce siglos de historia
que han visto pasar
la ciudad de unas manos a otras,
tan mora y cristiana,
así es mi ciudad.

No sé qué pudo pasar
pa nacer en tan bonita ciudad...
la más bonita ciudad.

Dime qué es el sur
sin hablar de sus calles,
de sus plazuelas,
sus bancos y aceras,
ambientes y bares.
Dime qué es el sur si no me cuentas
que sale la Alhambra en sus escenas,
con un embrujo que atrapa
canciones, amores y penas.
Que hablar del sur
sin hablar de Granada
es como no hablar de nada.

Que Andalucía son ocho provincias
lo sabe cualquiera;
la más bonita, Granada.
Le duela a quien le duela."


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jueves, 30 de noviembre de 2006

La Fuga

Hay muchas ganas de gritar en el mundo. A mí me sigue costando entender cómo hemos pisado la Luna y sin embargo sigue habiendo gente que pasa hambre. Pasar hambre, ¿eh? algo que no todo el mundo sabe lo que es. Yo no lo sé, ni creo que ninguno que lea esto tampoco lo sepa. No saber si a la hora del almuerzo habrá algo que puedas llevarte a la boca. Acostumbrarte a que te ruja el estómago, succionando al esófago en busca de algo que impida llegar a la desnutrición. Y sin embargo sí hemos llegado a la Luna.

El caso es que no siempre apetece pensar en los verdaderos problemas. En ocasiones preferimos mirarnos el ombligo, pensar en nosotros y nuestra vida, lo desdichados que somos, hijos de nuestros padres que a su vez lo eran de los suyos, todos miembros de esa raza especial tan nutrida de codiciosos, miserables y egoístas. Es la ley de la condición humana. Por supuesto que en innumerables ocasiones esas normas y sus consecuencias más directas están perfectamente justificadas y son comprensibles; pero no son esas las ocasiones de las que hablo.

¿Y a cuento de qué viene todo esto? es bien simple: a que llega un momento en que te das cuenta de que no eres lo más importante. Que puede haber consecuencias colaterales debido a tus actos. Que todo depende del tipo de lente con que se mire la cuestión. ¿Es eso lucidez?, ¿madurez? Quién sabe. Pero algo de lucidez debe haber en todo esto ya que la resignación se hace presa de ti y, como todo el mundo sabe, la resignación viene cogida de la mano de la lucidez extrema.

Después de todo eso, despiertas y ves que tu vida está abierta de par en par; y descubres que si hasta el Supremo escribe recto con renglones torcidos, por qué habrías de pensar que un ente llamado “Destino” escribe rectos tus renglones. Que en algún momento tendrá que parar a mojar la pluma en el tintero, y aprovecharás ese momento para sacarte la cuchilla de la bota, ponérsela en el cuello y asegurarte de que escribe exactamente lo que tú le dictas. No hagas ninguna tontería, le dices. Lo atraviesas con la mirada. Ahora vas a saber quién soy yo, cabrón. Qué pasa, ¿que querías escribir algún tipo de tragedia griega a lo moderno? pues quédate con la copla, desgraciado, no sabes cuánto la cagaste al intentar joderme la vida. Ahora vamos a ser muy amigos tú y yo, ¿sabes?. Íntimos, prácticamente. Me voy a pasar los años que me quedan desafiándote, aplastando tu prestigio con el pulgar como si fueras un maldito piojo. Y sé que tú harás lo propio, que mis renglones a partir de ahora los vas a escribir jodidamente torcidos. Quedará por ver si consigues que yo ande por esos renglones. Me has hartado, se acabó tu monopolio, tu actitud de alcaide en la prisión de mi vida. Cavé, rompí los barrotes. Luché.

Y ya me he fugado.
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viernes, 27 de octubre de 2006

Michael Schumacher: el sucio, el tramposo, el mal piloto.

Pues bien, se acabó la temporada de F1.

Se acabó y lo hizo a lo grande, según la mayoría de los puntos de vista. Los de un lado, porque Fernando Alonso se llevó el segundo mundial a casa. Los del otro, porque Schumacher se despidió de la categoría en la que ha competido la friolera de 16 temporadas (unas completas, otras no). 16 temporadas que dieron mucho de sí, hasta el punto de hacerle ganar enemigos por doquier. Entre los aficionados, a nadie dejaba indiferente: el que no lo adoraba, lo odiaba.

Yo era uno de esos aficionados que no lo adoraba, no lo adoraba para nada. Por lo que sea, me jodía verle ganar, verle triunfar y dominar la categoría. Además, su primer mundial lo ganó a los mandos de un Benetton en 1994, el mismo año que murió Ayrton Senna. Eso me jodía todavía más. Él, más que nadie, había sido su relevo. Y era un sucio y un tramposo.

Sin embargo, cierto día me dio por entrar en un foro de F1. Un foro que era más una fuente de saber automovilístico que otra cosa. Ahora no es ni la sombra de lo que fue, pero sigue ahí, con un servidor entre sus moderadores. En ese foro, un día cualquiera, leí un post que me cambió completamente la visión de la F1 y, sobre todo, de Michael Schumacher. Me hizo pensar, y darme cuenta de lo afortunado que era por ver en directo al Kaiser, algo de lo que podré presumir dentro de 30 años.

Reproduzco ahora ese post, obra del forista APG Schuperes, que sabe Dios donde estará (como tantos otros buenos foristas de entonces). Gracias, compañero, por abrirme los ojos.


Título del topic: Esa animadversión recurrente, ¿a qué viene?

Como desgajando un poco el asunto de su origen en el topic de Suzuka, se me ha ocurrido una digresión respecto a la inquina que produce Schumacher en más de un seguidor. Y me he ido por la parra, como siempre. Sorry.

Yo, francamente, no entiendo muy bien esa animadversión recurrente que parece existir hacia Schumacher. Es curioso porque jamás he encontrado a nadie que pudiera agarrarse a mucho más que “lo de Jerez” y/o “lo de Adelaida” para tratar de desacreditar al exacampeón, de restarle méritos, de minimizarlo... Es lógico cuando no se tiene mucho a lo que recurrir. Es como destacarle el granito en la cara a la mujer cada vez que se lía una discusión por cualquier idiotez.

Me acuerdo de otra cosa. Sí, hay otra cosa: que es ¿un soberbio?, ¿es esa la palabra? y bla bla bla...

Ah... me olvidaba: y que exige “trato especial” allí donde va (Benetton y Ferrari, para de contar), que tiene la desfachatez de reclamar atención “personal” en justo reconocimiento (y recompensa) a su valía (demostrada, no producto del márketing o de intereses comerciales). ¿Con qué derecho? Repasad las clasificaciones de los últimos años: cuando Schumacher ha ganado... ¿cuántas veces ha sido segundo su “segundo”, el “segundo” piloto, el esclavo al servicio del dictador despótico? ¿El “segundo” corría con coche inferior? Otro ejercicio para que os entretengáis: ¿con cuántos puntos ha contribuido Schumacher y con cuántos sus “segundos” a la consecución de 5 títulos de Marcas consecutivos? ¿Y la proporción entre los pilotos de los equipos que han quedado por detrás? Veréis cuál es y a quién y cuánto corresponde el mérito real de esos títulos.

Sigo.

No sé a vosotros, pero a mí siempre me parecerá más escandaloso el teatreo de Austria 02 que cualquier toque que se os ocurra, de cualquier piloto y en cualquier época (¿salvo Japón 90?).

En realidad, sí entiendo esa animadversión. Suele ser producto del hábito de fomentar ciertas emociones competitivas para encontrarle utilidad al empeño que se puso en adquirirlas y fijarlas como “sentimientos”. Y todo para potenciar la propia pasión. Mal entendida, por supuesto.

Un rival al que despreciar (o menospreciar) es la otra cara de la moneda de la psicología fan. Es una regla básica, de manual: el héroe ha de tener su antihéroe, su doble oscuro, su oponente natural. Un “malo” contra un “bueno”. Más simple imposible. A eso juegan los niños en sus imaginaciones.

El héroe conflictivo, el que no esconde su parte en sombras, es un héroe a menudo más interesante que el simple héroe. Sabe, sin maniqueísmos a lo Bush, que alguna vez deberá matar por la espalda.

Ese es el espíritu de todos los grandes Campeones: el cuchillo entre los dientes y al abordaje.

Y ese es el espíritu de los grandes Campeones porque sólo ellos pueden mostrarlo, porque sólo son ellos, siempre unos pocos, los que luchan por inscribir su nombre en la lista de los privilegiados. Y si, para ellos, cada carrera es una guerra, lo raro sería que la libraran sin el menor roce, que no emplearan alguna triquiñuela, que no rebasaran el límite alguna vez. Todos.

Schumacher lleva 10 temporadas empleándose más que a fondo (por eso 2002 fue como fue: el mejor piloto tenía un coche de ensueño) y no creo que me lo podáis discutir. Que en ese tiempo hayan trascendido más sus trastadas que las del resto, sólo significa que él, como nadie, ha estado siempre, siempre, siempre en primerísima línea de competición. Eso no pueden decirlo muchos.

Sea como sea, no veo la menor justificación para el castigo que sufrió Schumacher en 1997, para la anatemización a que se le sometió por un toque gilipollas que, además, le perjudicó sólo a él (y diría lo mismo si se tratara de otro piloto). No ganar ese Mundial ya fue un castigo. ¿Qué se quiso demostrar con esa ejemplaridad? ¿Qué necesidad había de borrarle de la clasificación? Te tocas, te sales, la jodes. Y no hay más.

En toda la historia de la F1, no ha habido piloto más hundido en la miseria, más humillado que Schumacher. A nadie se le había estigmatizado tanto nunca borrándolo de la clasificación por defender, con imprudencia pero también con desesperación, lo que veía que se le escapaba. Yo pienso que, ya desde antes, se usaron muchos artificios para que Schumacher no dejara en ridículo a los demás carrera tras carrera, año tras año. Se le sancionó repetida y durísimamente en más ocasiones que a sus rivales. Y aún así fue y es Campeón. Una, tres, seis veces. Eso no puede decirlo nadie. Y él sólo preocupado por seguir trabajando, por volver y machacar y hacerles un corte de mangas a los que han intentado minarle una moral de granito.

Aunque tal vez ya sea tarde, esto no es en absoluto un alegato “pro-Schumacher”, Schumacher me importa un bledo, no hago hipótesis, sólo reflejo algunas de las pequeñas diferencias de medición y profundidad con que se han aplicado sanciones contra un piloto capaz de ridiculizar a cualquiera. Ya no tiene tanta garra, pero es un gladiador que pilota un cohete. Es un “operario especializado” –recupero un término que empleé tiempo atrás-, el piloto que más trabaja en la búsqueda de la armonía con la máquina que debe hacerle ganador (Senna era así).

Todos los pilotos suelen encontrarse con una máquina con la que se entienden o no. Schumacher entiende la máquina (como Senna), en una especie de “lo que hay es lo que hay” y le saca partido. Tres victorias, no lo olvidemos, en el año del debut de Schumacher en Ferrari, logradas corriendo con un coche ya diseñado sobre el que no tuvieron demasiado control Brown y compañía. Un Ferrari perdedor, tan perdedor al menos como los Ferraris precedentes, los de los últimos e infructuosos años, y, en cambio, tres victorias. Eso son manos, ¿o no? Si todos los elementos casan y las victorias se suceden (y acumulan), pues mejor. ¿No es eso lo que quieren todos, ganar, acumular victorias, ser Campeones?

El poder, la pervivencia en la posición dominante, genera adoraciones y odios. No lo podemos evitar. Pero pensemos una cosa: dos toques de mierda con los Campeonatos en juego, con el riesgo de ser el perdedor del encontronazo, son basura, chorradas. En un adelantamiento crítico, en un adelantamiento “de los que valen un Mundial”, el que va a ser adelantado, SIEMPRE cerrará la puerta con mayor violencia de la usual, incluso de la permitida. Si el que pretende adelantarle no se retiene e insiste en su intención de adelantar y ser Campeón él con una maniobra de cojones (además), el toque es más que probable. Ambos se juegan demasiado para facilitar las cosas al otro.

El que toca es el que más ha arriesgado. ¿Por qué la paga siempre el contrario, el que al menos durante tres curvas está en la obligación de convertirse en una mosca cojonera antes de darse por vencido si así ha de ser?

Poned que, de las 70 victorias de Schumacher, 10 son de churro y 10 de “porque lleva un coche que no veas” . Descontemos. Además de que muchos matarían –como quien dice- por contabilizar 20 victorias “de churro”, le quedan al alemán 50 victorias limpias, ¿sí? 50. El sueño imposible de miles de pilotos... en cualquier categoría del automovilismo. Y entre ellos, por supuesto, muchos de los que comparten parrilla con él los domingos a las 14h.

Pero ya, ya veo, lo destacable, lo importante, lo fundamental para entender la psicología profunda de ese alemán es que quiso echar de la pista a Hill y a Villeneuve (“por mis huevos que no pasan”). Es malo Schumacher. Es muy malo.

Ay...


Lo mejor de todo esto es que se escribió hace 3 años, y Schumi aún no había ganado el séptimo título mundial, ni había superado en “poles” a Ayrton Senna (tiene cojones que superara el record en el circuito donde murió Senna), ni tenía las 91 victorias con las que se ha retirado... en fin, muchas cosas para poner en un blog. Hasta siempre, Kaiser.

NOTA: Esta publicación se la dedico íntegramente a Paloma, la que ha sido mi niña durante tanto tiempo y ha aprendido y evolucionado tantísimo en la F1. Te prometo que veremos muchos GPs de Schumi juntos ;)



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miércoles, 25 de octubre de 2006

La más bella tragedia griega

No recuerdo bien mi última publicación. Sé cuándo fue, y sé lo que escribí, porque sigue ahí publicada. Pero no me recuerdo escribiéndolo.

Ha llovido mucho. No ha llovido lluvia, que buena falta haría; pero ha pasado de todo. Hemos tenido un añito fructífero ya que han salido bien las cosas académicamente hablando. Otras cosas no han salido tan bien, obviamente. Algunas, en concreto, no podían haber salido peor.


El sol le alumbraba de pasada sobre el borde del castillo de proa. La mañana, aunque nublada, empezaba a tomar color y el soldado se iba espabilando sobre los fardos que le habían servido de camastro tras la última guardia. Y lo de las guardias no era por gusto: hacía sólo dos días se habían topado con unas galeras inglesas que con muy malos modos les habían demostrado la poca simpatía que por ellos sentían. Les faltaron brazos a los esclavos para salir por patas, pero el viejo galeón español había sufrido graves daños en las velas y el costado. Por suerte, nada en los mástiles. Pero la velocidad de navegación era ahora mucho menor, y la amenaza de una nueva emboscada les hacía tomar precauciones como las guardias nocturnas.

‘Por fin tierra, compadre’ decía un camarada. Tras bordear el golfo de Cádiz y atravesar transversalmente el estrecho de Gibraltar, el viejo galeón se aproximaba al poco lujoso puerto de Motril, en la costa tropical granadina. Al poner los pies en el suelo, parecía como si la Tierra se moviera a traición, hecho el soldado al vaivén de la mar. Atrás quedaban las matanzas en la guerra. Dentro de poco también quedarían atrás los piojos, las chinches, la suciedad en todo el cuerpo. Pero antes había que llegar a Granada. No obstante, y teniendo en cuenta cómo estaba antes el soldado, el largo y tedioso viaje en barco y el aparatoso trayecto hasta Granada desde Motril no suponían nada, suponiendo que el final fuera el deseado.

El paisaje de su infancia otra vez ante sus ojos. Los interminables campos de olivos, los riscos de piedra desnuda, el sol traicionero de mediodía,... eran muchos los recuerdos que volvían a su mente. Había empezado una nueva vida y daría su piel por que todo llegara a buen puerto, por que todo lo malo de ese pasado que ahora le venía en forma de recuerdos jamás se volviese a repetir.

Anochecía. Las luces se vislumbraban a lo lejos, a veces tan cercanas que parecían ser alcanzables con las manos, a veces tan lejanas que parecían totalmente inaccesibles, a cientos de años luz de ese lugar. “El suspiro del moro” estaba lo suficientemente elevado y embrujado para permitir este juego de contradicciones.

Cuando el soldado se bajó del carro junto a la Catedral, los faroles de las calles daban haces de luz sobre los viandantes. Sobre los escasos viandantes, caída ya la noche sobre la ancestral ciudad de Granada, último reino nazarí, legado de los ocho siglos de cultura y existencia árabe en la región, con la Alhambra como testigo presencial de la reconquista católico-cristiana, los restos de los reyes reconquistadores en su Capilla Real, el palacio del emperador Carlos I de España y V de Alemania y la impactante Catedral renacentista de Diego de Siloé. Todo enclavado entre montañas, con el pico Veleta observando siempre desde las alturas.

Ciudad peligrosa donde las haya, de calles sinuosas y oscuras, no era muy recomendable andar a tales horas vagando en solitario. El soldado era dado en armas como obliga su profesión, y llevaba su espada militar al cinto, con la daga maltrecha de los últimos combates y un pistolete que le robó a un inglés. Este último, cebado y cargado, por si las moscas.

Y se dieron las moscas, vaya si se dieron. No tenía más remedio que pasar por ahí, por la Alcaicería, entre la Capilla Real y la cara izquierda de la Catedral. No había otro sitio. Y ahí mismo le asaltaron. Cinco hombres. ‘No es un buen momento, joder...’ se dijo para sus adentros. Y antes de que el embozado de más a su derecha iniciara lo que podría haber sido una interesante conversación sobre lo valioso que el soldado llevara encima, le descargó este el pistolete al pecho, a bulto y bocajarro, a lo seguro. No dio tiempo a que la pistola tocara suelo cuando ya tenía espada y daga y lanzaba estocadas largas de punta y a ciegas, buscando bulto como con el disparo, y dándose algo de holgura y espacio ya que el callejón de por sí lo hacía todo más difícil. Huelga decir que los asaltantes no eran menos, y buscaban el más mínimo hueco para lanzarle estocadas como diablos. Viéndose aviado, se agarró al clavo de los milagros y lanzó un tajo horizontal que fue a dar en la gorja del de más atrás. ‘Virgen Santa, a meter pies...’ se dijo, viendo que los dos asaltantes que cortaban retirada hacia la plaza de la Catedral estaban en el suelo (uno con un pistoletazo en el pecho; el otro con la garganta abierta en dos). Pero no era el día del soldado. No podía salirle bien la cosa, no sería típico de él. ‘Los milagros son para las obras de teatro’ le había dicho un camarada. Y ahora lo estaba descubriendo en sus carnes. El colega del pistoletazo en el pecho se había revuelto sobre sí mismo sacando la daga y provocándole un corte en el muslo al soldado que le dejaba sin posibilidad de retirada.

Ya se le venían los tres (el del pistoletazo tenía otro agujero más, este en la cara), y el muslo derecho le dolía a horrores. ‘Toca vender cara la piel, amigo’. Una estocada de punta muy baja, fallida. El de su derecha cerrándole con todo, el del medio con tajos a ciegas, el de la izquierda buscándole los riñones,... le quedaba poco. Un último pensamiento se le pasó por la cabeza: al toro. No lo pensó más. Puso la daga por delante, para dañar y cubrirse, y entrando a matar con la valentía fatalista de los toreros pasó de lado a lado al de su izquierda. Se revolvió y sacó la espada tajando de revés y abriéndole el pecho al del centro. ‘Pardiez, que sólo queda uno en pie...’. Sí, pero él ya estaba citado con la puta de la guadaña. En la estocada fatal al de la izquierda, el novato que tiraba a ciegas le había atravesado el coleto por el costado, el riñón perforado seguro, y el pulmón también por los silbidos que se escuchaban al respirar. Después, los silbidos fueron borbotones, burbujeo, la vista se le cansó. Perdió el equilibrio, pero tiró tres estocadas con sus respectivos golpes de daga, y en varias ocasiones sintió la dureza de los músculos y los huesos. ‘A la mierda todo...’. Apoyó la espalda en la pared de la Catedral. Intentaba respirar poco para posponer lo inevitable. La guadaña ya asomaba por el callejón, pero se negaba a aceptarlo. De alguna forma se sentía vivo, sabía que ninguno de los cinco hideputas habría sobrevivido; pero no podía acabar bien. El camino, la nueva vida. Los campos de olivos, el sol traicionero, el viento en la cara. Podía haber salido bien. Pero no fue así...

No fue así. Siempre la misma historia. No fue así y todo acabó digno del final de la más bella tragedia griega.


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domingo, 11 de diciembre de 2005

El efecto "teleco"... 2ª Parte

efecto.
1. (Del latín effectus) Lo que sigue por virtud de una causa.
(y muchas más acepciones).

"teleco".
1.
(Vulgar, de la jerga universitaria) Diminutivo de "telecomunicaciones".

telecomunicaciones.
1.
Plural de "telecomunicación".

telecomunicación.
1.
(De tele- y comunicación. ) Sistema de comunicación telegráfica, telefónica o radiotelegráfica y demás análogos.

<=>

efecto "teleco".
1.
(De la jerga "edenística") Lo que sigue por virtud de un sistema de comunicación telegráfica, telefónica, radiotelegráfica o de análogos.

Esta definición del efecto "teleco" según la RAE (Real Academia Española) no concuerda para nada con mi visión de tal efecto. La verdad es que no. Pero tiene su gracia.

Hacía mucho (desde agosto) que no escribía nada, y la verdad... lo bien que me ha sentado. Desde que empezara a escribir hasta hoy han pasado muchas cosas, mi vida ha cambiado bastante y mi mentalidad con ella. Pero han pasado muchas más cosas importantes. Por ejemplo, lo de la valla de Melilla, con to los moros saltando y los guardia civiles juzgados por usar la violencia contra los "pobres marginales que anhelan un futuro mejor"... de doscientos en doscientos con hierros, palos, piedras y mucha mala leche, eso sí, pero sin violencia. Pero es que no tienen otra cosa. Ya. Me gustaría mucho ver a la ministra que dijo tales palabras parando ella solita, con dos cojones, a los doscientos futuros inmigrantes sin usar la violencia. Pero para qué vamos a pensar en esas cosas. Lo mejor para quedar bien delante de la opinión pública es meterles el puraco a los picoletos encargados de vigilar la frontera y aquí paz y después gloria. Digo, digo, complicaciones a estas alturas de la película.

Y ya que hablamos de cine de ficción, el estreno más esperado del 2005 era sin duda alguna el estatut, la patochada en prosa más larga de los últimos años de manos de gentuza como el Sr. Artur Más, quien aseguraba firmemente en los medios que “el estatut no es un texto de independencia, sino de evolución”... claro, como los digimon. “La comunidad autónoma de Cataluña digievoluciona eeen.... ¡¡La Nación de Catalunya!!”. Nominada a los Oscar como mejor guión original (porque original, es. Menudo chiste de guión...), mejor director (directores, para ser exactos. Toda la gentuza del tripartito), mejor escenografía (digna de ver en el Congreso de los Diputados) y mejor película de habla no inglesa (ni hispana). Vamos, lo que viene siendo un insulto digno de expandirse a trilogía. Pero de eso ya se encargarán el resto de políticos, en especial ese sinvergüenza cuyo apellido me haría creer que pertenece al gremio del calzado si no fuera por el respeto que le tengo a dicho gremio. Ese al que desde un principio se le vio el plumero, y al que ahora se le puede aplicar sin problemas el adjetivo “cogidoporloshuevos”. Porque es así como está. Y se lo tiene merecido. Por pactar con gentuza. Por montar un gobierno que depende de cuatro chupatintas extremistas e independentistas y de lo que se les ponga a ellos en sus gónadas.

Pero bueno, no era mi intención volver al blog para insultar a ineptos mentales, ya que han pasado muchas más cosas importantes. Por ejemplo la tal María Figueroa ha sacado su primer disco (por favor, un “ooooh” profundo, que se oiga), y por ser el primero lo han puesto a más de 20€. Por eso de que trae un DVD con extras. Ni en el Media Markt está más barato. Por otro lado, Estopa ha sacado su cuarto disco, posiblemente el mejor de los cuatro, una auténtica maravilla en cuanto a sonidos, mezcla, evolución, recordatorios a sus inicios,... es decir, 12 canciones de las que, conforme vas pasándolas, dices “coño, qué temazo”, “buaaaah, y ésta te cagas”, “jooooder, es que ésta sí que es un temazo”, etc. Y así hasta que se acaba el disco. A eso le añades un DVD con media hora de música en acústico y entrevista con el crack de Andreu Buenafuente y ya tienes el disco listo para venderlo. A 15€ en El Corte Inglés. A 12€ en Media Markt. Me ahorro los comentarios pertinentes.

En resumen, que han pasado muchas cosas, que tengo poco tiempo para escribir, y que el efecto “teleco” me sigue teniendo intrigado. ¿Será esa característica que nos hace no tener apenas tiempo libre?, ¿será el convencimiento absoluto de que el Ayuso no tiene ni pajolera idea de lo que enseña?, ¿será que a los de 1º y los de 3º les están masticando las asignaturas, mientras a nosotros nos putearon desde octubre hasta septiembre?. Pues no sé, la verdad. Pero algo tiene que ser. Lo mismo se desvela en la 3ª parte, y así cerramos la trilogía.

Que os vaya bien ;)


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sábado, 9 de julio de 2005

El efecto "teleco"... xD

Pues buenoooooouuu!!!! Después de mil años sin escribir nada de a diario, como diría Estopa, "vuelvo a las andadas...".

Y vuelvo recordando el día de ayer, mítico. Y no porque fuera el mejor del año, ni mucho menos, pero fue el de fin de curso, y eso lo hace mítico. El botellón fue de los que hacen historia, con amor por todos lados (y se sabe, la gente borrachilla se pone cariñosa xD), hablé con gente con la que no había hablado en todo el año, y descubrí, aunque ya lo había hecho hace unas semanas (es decir, redescubrí) que por fin he encontrado mi sitio. Mi sitio en la clase, obviamente. Después de un año con muchos motivos para olvidar, después de pasar por el hoyo, después de que mi angel de la guarda me sacara de él, después de todo eso, he encontrado la gente que buscaba, gente sencilla, con un sentido del humor estratosférico, y con la verdad por delante. Gente que te hace sentir bien, porque te valoran, te aprecian, y están agusto contigo. Incluso me atrevo a decir que te quieren. Es, definitivamente, la gente que buscaba después del mal trago de los que, se suponen, eran mis "amigos" en el instituto. Por fin...

Y como yo tengo la jodida manía de ser y sentirme distinto a mucha gente de entre el resto de la gente (aunque todos somos diferentes, esto nunca dejará de ser una utopía...), pues en lugar de dejarlo ahí, voy a dar nombres. Si, voy a hacerlo. Es difícil, lo sé, y puede que alguien se me olvide. Si eso ocurre, lo comentaré en otro post. Pero estoy seguro de que mucha gente se sorprenderá por estar en la lista, y la gente que no está ni leerá esto. Además, caso de leerlo, les dará igual no estar. Asi que nadie sale perdiendo ;)

Sin más preámbulos, procedo, en orden aleatorio, sin preferencia (aunque la haya, obviamente):

- Pájaro (Alex), porque sí, por ser quien eres y como eres, que coño... ¡¡Y cuqui!!, arrrgh, quien fuera Patri... xD
- Osita (Paloma), por todo lo que me das y me has dado, por hacerme ser yo, ¡¡digo, digo!! ;)
- Migu, se compi weno de práticas, por darma tantísima confianza.
- María, por sonreirle a la vida y hacer que los demás lo hagan.
- Patri, por toda tu ayuda incondicional.
- Hanna is (Anais), por esos ciegos de tinto! jeje, es coña, por ser increíblemente simpática y humilde
- joputilla el Serra (José Ramón "Serra"), por ser mi joputilla favorito y cebarte con el Currito xDD
- Josignacio (José Ignacio), se compi weno de java. Por aguantarme, que no es poco... un 10
- Aner maderfaquer (Alberto), porque vale un webo como persona. Que también es persona, Neng xD
- Migue (Otaku), pon un friki en tu vida xD, es coña, por ser como es ante todo.
- Javi avis (Feixas), por enseñarnos que el Reggeaton también es música... xDDD
- Lulú (Fernan), por convertir los ratos en que nos juntamos en puta carcajada, porque sho por las noshes só rubia, o lo que vos querás, porque me sublimás, me momificás y me metamorfoseás, sho te amo Lulú xDD
- Pepos (Pepo), por enseñarme los caminos del Lado Oscuro y convertirme en su padawan Sith
- Maricel, por esa personalidad tan única y agradable, porque da gusto salir de tapas con ella ;)
- Mar y Elena (esque siempre van juntas...), las conozco poco, pero siempre son agradables.
- Borja (er Rubito), por ese humor que tiene, que te suelta las bromas to serio pero luego se parte xD
- Borchs (¿cómo coño se escribe?), por parecerse al Rex y tener nombre de Ewok,y tomárselo bien xD
- Guti (Migue), por convertirse de pacífico en la vida real, a un Sith cuando juega al fútbol, jeje.
- Jose (Griego), por que es Hércules en versión Teleco, ayer nos conocimos mejor, mu buen tío.
- Javi, por ser tan tranquilito y meter esos golazos. Más Martini la próxima vez, jejeje
- Galvez (Juanma), por controlar la banda izquierda como nadie, eres un crack ;)
- Simon ("Saimon", o Joaquin), por transformar en golazos mis magistrales asistencias, jejejeje
- Enrique, por pegarte la paliza en 15 minutos y no dar más palo al agua el resto del partido, jeje ;)
- Rafa, por ser experto en colar balones, ya sea el campus o la RENFE, ;)
- Javi "pause", por jugar al fútbol como nadie, es decir, en 3 metros cuadrados xDDDD
- Alcoholic Man (Lé), por ser nuestro Ed Warner favorito, por ingerir Ron como si fuera agua, un crack
- Bombi, allá donde estes, no te olvidaremos. Por hacer las mejores preguntas del año
- Eles (o Leles, no sé :P), por ser el mejor defensa de la clase, un puto muro! otro crack
- Neris (Neri), por vivir a su bola, en su mundo, por darnos ese toque de buen rollo
- Alber (Alberto), por tener la cara de bueno que tiene, y ser más listo que ocho ;)
- Sanchez (proyecto de Delegado), por ser mi colega de discusiones sobre F1, que lo necesitaba! ;)
- Pedro (Estepa lasaca), por el famoso "Kappado", y por haberme ayudado tanto en su momento
- Pau (Paola), sobre todo por darle título a la canción "Donde el viento da la vuelta", toda tuya!! ;)
- PSP (Sony), por ser mi esposa y darme todo su amor. Tenemos pensado tener un hijo... xD
- Ana (Gaditana), por proveerme de carnaval y recordarme a mi semi-tierra. Ole ahí.
- Burguitos (Burgos), por sonreirle a todo y ser el fuckin amo de la electrónica.
- Pops (Pope), como Burgos, por ayudarnos a Migu y a mi con el puto osciloscopio de los webs xD


A todos ellos, y seguramente a varios más (si alguien ve que me he olvidado de él, que me lo diga, en serio), GRACIAS. Gracias por hacer que este año, aun y con todo, haya sido inolvidable.

Obviamente, se ve que sólo hay gente de Teleco (la PSP pertenece a la carrera, es algo así como la mascota xD). A esa lista habría que añadir muchos nombres más, desde gente que ya conocía antes y que también han contribuído a la causa (por ejemplo, mi Mamen, Eli y Marijó), hasta los que he conocido este año, como el primo Toto, Victor y Andrés (tú si que vales, mamón xD), que vaya trío están hechos, Vicky y Belén, ambas cachitos de pan y con las que te lo pasas de muerte, etecé, etecé, etecé... pasando, cómo no, por los dos únicos supervivientes del Team Tocawebos además del líder y fundador (es decir, yo), Alvarito Chains, (mi Puty y gitano mayor) y Super Novi, gitano menor y dueño de una "tapitas del bar" única en su especie. Estos dos son mis enlaces con el pasado, además de Rouber que sigue por ahí, aunque ya se ha civilizado y ha dejado el Team, jeje.

Por tanto, mil gracias, y nos vemos por el Hiper.

SaLu2!!!!!!!

PD: No le echéis tantos cubitos al ron, que se agua... xD
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miércoles, 1 de junio de 2005

Que te quiero yo

Veo la gente pasar,
quiero dejar de soñar,
sé que vivir impasible a los cambios
es peor que negarse a cambiar.

Quiero vivir sin pensar,
sólo correr y echar a volar,
sé que esta historia no tiene sentido
y quizás es mejor... arrugar el papel
y marcharme como un desertor...

Se acercan nubes
de imprudencia al sentir
tu fugaz, cautivadora
presencia por aquí...


Siempre en cautividad,
volverse loco, sentir la ansiedad,
toda una vida atado de pies
y manos por ti, me falta gritar.

Lidio con la soledad,
luchar a muerte o tan sólo esperar,
menos ya de una vida de siete
que tuve por ti... destinadas
cada una de ellas a hacerte feliz...

Las nubes han cumplido
con su función, y puedo decir
que mi voz te partirá la razón...
que tu alma no será la misma
después de escuchar esta canción.


Un grito, un piropo,
un silbido de admiración,
una rosa de un bonito color.
Un gesto, una palabra,
un adiós, una rima sincera
entre miradas de amor...
... lo que sea pa que sepas
que te quiero yo.


Canto y no quiero tocar,
creo saber por qué será,
no importaría perder un órgano vital
si aun así te pudiera cantar.

Harto de planificar,
a partir de ahora toca improvisar,
quiero pensar que la vida me depara
algo mejor... que arrugar el papel
y marcharme como un desertor...

Se acercan nubes
de imprudencia al sentir
tu fugaz, cautivadora
presencia por aquí...
por aquí.


Un grito, un piropo,
un silbido de admiración,
una rosa de un bonito color.
Un gesto, una palabra,
un adiós, una rima sincera
entre miradas de amor...
... lo que sea pa que sepas
que te quiero yo.


Apagar las luces y farolas
de toda la ciudad,
redoblar clarines y timbales
hasta reventar,
rellamar más de un millón de veces
porque usted ya se marchó,
hasta fuegos de artificio pa que sepas
que te quiero yo... que te quiero yo.


---------------------------- . -------------------------------

Wenooooo, nueva canción, la empecé allá por Abril, así como de cachondeo, y como todas las que empiezo de cachondeo, al final las acabo terminando. Tiene dos sentidos diferenciados, uno en la coda, los puentes y los estribillos, y otro en las estrofas. Pero vamos, en general, una canción un poco rara.

A lo demás, antes de ayer estaba en el acuartelamiento logístico de Getafe haciendo los primeros exámenes del proceso selectivo para el ingreso y tal y cual, y se notó lo que hacen las jodidas academias, qué buitres. No te dicen nada, como no tengas cuidao y preguntes mil cosas te cepillan fácil. Y eso me pasó a mi. No voy a entrar en detalles, pero los exámenes teóricos que hacen son chorradas como una casa, en los que para nada pasan los mejores en dicha materia, sino los que tengan más suerte o más picardía. En fin, así son las cosas.

En otros asuntos, el tigre está bien. No ha podido ser, se han reído de él en su puta cara y todo eso, pero qué coño, ahora a estudiar que todavía tiene que aprobar un par de cositas. Además, no está solo. Tiene compañeros de manada que le hacen todo más fácil. En concreto uno de ellos, que no pinta nada en una manada de tigres, pero que se ha ganado el puesto. Mil gracias ;)

En F1, a Kimi se le escapó la victoria en la última vuelta del GP. Comenzó a forzar en el tercer cuarto de carrera, seguramente buscando la vuelta rápida, y no por miedo a que Fernando le llegara como dicen muchos. El caso es que forzó en exceso, y como los de la FIA son muy sabios y saben perfectamente cómo hacer las cosas, pues resulta que tenemos neumáticos que a determinadas temperaturas hacen planos con la más mínima bolqueada de ruedas. Kimi se empezó a quedar sin neumáticos, y poco a poco le fue costando más mantener las frenadas habituales, hasta que empezó a tener que clavar para no irse. En una de esas clavadas, le hizo un plano al neumático delantero derecho. En condiciones normales, no pasa nada. Pero con la mierda de normativa, los neumáticos no aguantan estas cosas, y empezó a vibrar mucho. Las vibraciones se transmiten a las suspensiones y a al semieje, y este conjunto, que en las frenadas sufre tensiones enormes, cedió en la primera curva de la última vuelta. Como de costumbre, se soltó el semieje de cuajo, y adios carrera.
De todas formas, lo peor del día no fue eso, sino que Alonso celebró su victoria como si se la hubiera merecido más que nadie, casi como si hubiera adelantado a Kimi. Saltos, gritos, gestos de victoria, y foto con los mecánicos por su cuarta victoria este año... en fin, una vergüenza. No aprende de los grandes, y luego se queja por cualquier cosa. El grandísimo M. Schumacher ganó una carrera en las mismas condiciones, tras un abandono a escasos metros de la meta de Mika Hakkinen. Schumi tuvo el respeto que los grandes pilotos le tienen a los grandes pilotos, y se midió mucho en la celebración. Vamos, que a nuestro españolito le falta mucho aún para ganarse el título de "gran piloto".


SaLu2!!!
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viernes, 27 de mayo de 2005

Famosete Calentón

Cuesta desmentir
lo anteriormente mentido.
Cuesta adjudicar justamente
un premio a lo vivido.
Cuesta tanto mantenerse
en lo alto de la ola,
y cuesta descubrir el camino
usando tan solo la memoria.

Cuesta cuesta, hasta el honor y la gloria,
todo cuesta dinero.
Cuesta mantener la calma
cuando te tratan como un cero.
Cuesta mantenerse en secreto
queriendo divulgar,
y cuesta más bien poco
alejarse de nuestra realidad vulgar.

En este universo
de moneda y televisión
cuesta más bien poco
convertirse en un cretino del montón,
un famosote calentón,
un capullo sin corazón
de la televisión…

Metido en este circo
del que no puedes salir,
de luces, cámaras y acción,
¿qué más te tengo que decir?
Mutado y convertido en un
monigote comercial,
colega sal de ahí... sal de ahí.

Metido en este mundo
en el que te halagan porque sí,
y en cuanto das media vuelta
ya te están poniendo a parir.
Mutado y convertido en un
monigote comercial,
colega sal de ahí...
Te lo he pedido, te lo pido
y te lo vuelvo a pedir.
La vida que tú querías
no la encontrarás aquí.

Cuesta aventurar
juicios no reflexionados,
cuesta reflexionar
juicios nunca antes aventurados.
Cuesta vivir al margen cuando
tanto te gusta una portada,
y cuesta no salir en ella
si al director le haces una mama...
... ma... mamá, no he dicho nada.

En este universo
de moneda y televisión
cuesta más bien poco
convertirse en un cretino del montón,
un famosote calentón,
un capullo sin corazón
de la televisión…

Metido en este circo
del que no puedes salir,
de luces, cámaras y acción,
¿qué más te tengo que decir?
Mutado y convertido en un
monigote comercial,
colega sal de ahí... sal de ahí.

Metido en este mundo
en el que te halagan porque sí,
y en cuanto das media vuelta
ya te están poniendo a parir.
Mutado y convertido en un
monigote comercial,
colega sal de ahí...
Te lo he pedido, te lo pido
y te lo vuelvo a pedir.
La vida que tú querías
no la encontrarás aquí.

En el mundo de la televisión,
en este mundo tan casposo
y más bien propio
de un famosete calentón...
de un famosete calentón.

Buenoooo, qué pasa neeeeeen!!! Pues sí, por fin he acabado "Famosete Calentón", una canción que empecé en la 2ª quincena de Agosto, y que hoy mismo, a eso de las 16:20 o así, he conseguido acabar. Tenía ya un depósito de inspiración acumulada desde hacía tiempo, pero la extremadamente compleja estructura de las estrofas no me permitía seguir, y me quedé estancado. Al principio, la estructura se adaptó a la letra, pero al no tener más letra, la siguiente estrofa debía adaptarse a la estructura ya creada y eso me ha costado un huevo y medio. Hoy lo he conseguido a la vieja usanza, guitarra en mano, en la cama, sobre los cojines, y con el movil lejos pa no entretenerme. Así ha salido eso de "Cuesta aventurar juicios no reflexionados..." y esas paranoias que me han salido del alma :D, y es que estudiar tanto, a la larga, es bueno, porque te pones a componer en los ratos de descanso.

Por lo demás, el tigre se encuentra en uno de los momentos más contradictorios de su vida, ya que esta más feliz que nunca lo ha estado, pero al mismo tiempo siente decepción y pena porque no ve su futuro con demasiada claridad. Feliz, por razones obvias. Bueno, obvias para quienes tienen que saber qué razones son, que lo saben. A los demás les basta con saber que está feliz. Y decepcionado y triste, porque se enfrenta a un momento duro: el domingo, después del GP de Europa en el mítico circuito alemán de Nürburgring, donde Kimi Räikkönen se hará con su tercera victoria consecutiva este año, y su quinta en su carrera deportiva, meteré un par de bolsos en el coche, con ropa y, sobre todo, apuntes, para irme a Getafe, Madrid, donde el Lunes día 30 a las 7:30 comenzará el proceso selectivo para el ingreso directo en la Academia General del Aire. La cosa pinta negra como el carbón, pero voy a muerte, a por todas. Al más puro estilo Alatriste "cóbrales bien cara tu vida a esos herejes...", en ese plan.

Deseadme suerte, porque si no paso... en fin, ya lo sabéis, si no paso me quedo aqui otro año y, bueno, eso no sería tan malo. En realidad, malditas las ganas de irme de Granada, justo ahora que todo me va tan bien. Pero si paso voy a cumplir mi sueño y eso, a nivel personal, vale mucho.

En fin, todo por hoy. Me he tomado un respiro de 45 minutos, y ahora me toca repasar integración... :_(

SaLu2!!!!!


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domingo, 15 de mayo de 2005

Eso es luchar

Laura pensó
que nada podía ir a peor,
pero vio ennegrecerse el cielo
ante sus ojos y desfalleció.

Cuando vio la tormenta de arena
que se avecinaba en su mundo:
una vida en su interior,
y ella sola en el silencio,
indecisa en el desvío.
Perdida en el vacío
que un cabrón le dejó…

y lloró, y lloró, y lloró…
Laura lloró, porque
aquel cobarde no volvió…

Laura ya no conocía
ni su propia identidad,
Laura se sentía ahogar
en un profundo pozo de mierda.

Laura ya no levantaba cabeza…
porque ese, su gran amor,
se encargó de entregarle
una vida atrapada entre rejas,
una historia sin moraleja,
valentía inédita
en un mundo de vagos…

y luchó, y luchó, y luchó…
Laura luchó por un
futuro alentador, algo más prometedor.

Laura ya no vive, Laura sobrevive.
Laura ya no siente, ya no manda su corazón.
Laura ya sólo obedece a su razón…
Laura ya no cree en nada,
sólo piensa en luchar,
en no rendirse jamás,
y en no volver la vista atrás
nunca más…


Laura aceptó
la escalofriante invitación
a ese centro de muerte en vida
y el papeleo se formalizó,

condenando a muerte al niño de
su vientre, sangre de su sangre,
pero un grito salió desde dentro
con la garganta rota,
helada y descosida…
Laura se arrepintió y cambió
el resto de su vida…

y nació, y nació, y nació…
ese niño nació, sin padre pero
con canción, un pedazo madre
y mucho amor…

Laura vive tal cual con la gente,
ya no es una superviviente,
Laura vuelve a sentir, y su corazón
ha vuelto a latir,
Laura tiene una vida nueva por vivir,
una vida de ilusiones, de canciones
y emociones… pura personalidad
y un par de cojones…

…porque Laura mostró
que luchando se puede
vencer a cualquier adversidad,
porque Laura dio una lección
de energía, de ganas de vivir y amar…
…eso es luchar.

Eso es luchar, eso es luchar,
por las ganas de vivir y volver
a disfrutar… eso es luchar.



Por tanta gente que se cansa de vivir, que se encuentra con una adversidad tras otra, que lucha y lucha hasta que, vulgarmente hablando, se le hinchan los cojones y lo acaba mandando todo a la mismísima mierda. Por toda esa gente que, al final, se cansa de luchar, seguid los pasos de Laura y veréis como al final acabáis venciendo a la adversidad que se os presente.

Que ya lo decían los Muñoz:
"Si es que la vida es la ostia
y yo no sé por qué estoy triste,
tanta pena... si la vida es tanta ostia,
¿por qué me miro las venas
y la sangre se me amontona?..."

Después ya se le va la oya a David y empieza a flamenquear a lo bestia xD.

Vivid mucho, y luchad. Como decía Alatriste "cobra bien cara tu vida. Si, total, te van a matar, al menos llévate contigo todos los herejes que puedas al infierno...". Dí que sí ;)

SaLu2


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viernes, 13 de mayo de 2005

Su realidad

Como un rayo de luz,
como un diente de león al viento,
como una mariposa,
así es ella, no miento.

Como una gota de rocío,
como la primera flor de primavera,
como un amanecer,
como un sol radiante, así es ella...

Como una rosa con espinas, preciosa
y extremadamente traicionera, peligrosa,
y a la vez tan sencilla y curiosa.

Su mirada cegadora
despierta pensamientos imposibles,
al diablo el sexto mandamiento,
con ella no existe...

Porque ella sola le cambia de un golpe
a la vida el color,
porque ella transforma
las rosas en muros
y la piedra en flor,
sin miedo ni temor,
atea en el amor...
A estas alturas ya
ni siquiera le guarda rencor.

Ella es la musa de mis sueños,
de tus sueños,
y de doscientos sueños más,
ella embriaga con su luz
y con su aroma,
con su encanto,
con sus ojos de marfil...
son sus aparentes ganas de vivir...
...qué maldad...
nada más lejos de la realidad,
de su realidad.
Atrapada tras cincuenta rejas,
cansada de llorar...


Como una historia sin fin,
como un guión incompleto
de una película de miedo,
como el tigre más fiero.

Como una paloma inocente,
como una cenicienta sin presente,
ni pasado ni futuro,
como el miedo más puro...

Y es que ella sola le cambia de un golpe
a la vida el color,
una paloma volando como loca
y buscando una flor,
sin miedo ni temor,
atea en el amor...
Como un tigre al que ya
ni siquiera le guarda rencor...

Ella es la musa de mis sueños,
de tus sueños,
y de doscientos sueños más,
ella embriaga con su luz
y con su aroma,
con su encanto,
con sus ojos de marfil...
son sus aparentes ganas de vivir...
...qué maldad...
nada más lejos de la realidad,
de su realidad.
Atrapada tras cincuenta rejas...

se siente llorar...
se siente ahogar...
la vida se le va...
por más que le intento ayudar...

Ella es la musa de mis sueños,
de tus sueños,
y de doscientos sueños más,
ella embriaga con su luz
y con su aroma,
con su encanto,
con sus ojos de marfil...
son sus aparentes ganas de vivir...
...qué maldad...
nada más lejos de la realidad,
de su realidad.
Atrapada tras cincuenta rejas,
cansada de llorar...

cansada de llorar,
en su realidad...


Las cosas, al final, nunca son lo que parecen. Las aguas, a la larga, siempre vuelven a su cauce. Aunque no sea el mismo cauce de antes, pero vuelven. Gracias. Gracias por estar ahí, gracias por volar, y por enseñarme a volar.

Gracias por volar conmigo...


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jueves, 12 de mayo de 2005

Se han oscurecido

Se han oscurecido.

De sopetón, de golpe y porrazo, sus ojos se han oscurecido. Hoy, sobre las 17:30 o por ahí, sus ojos eran los más verdes y más intensos del mundo, los ojos más felices que existían. Sus ojos brillaban con tanta fuerza que las nubes se tuvieron que apartar durante un rato. Sus ojos brillaron, así son las cosas, durante unos minutos.

Durante esos minutos, nuestro amigo el joven tigre de ojos verdes fue el animal más feliz que existía. Le daba igual lo que ocurriera a su alrededor, no le importaba nada acerca del mundo real: él estaba en su mundo, y bendito mundo. Junto a su amiga la paloma. Pensaba “dónde voy a estar mejor que con mi amiga la paloma...”, y llevaba razón. Dónde mejor. Lo que no se esperaba era el desenlace del día. Lo que nuestro amigo el tigre no se esperaba era que llegaría a su madriguera y se pondría a escribir en su diario particular lo que le había ocurrido. En definitiva, lo que el tigre no se esperaba era que el día, que había empezado lluvioso, acabaría tan absolutamente mal. Pero son cosas de la vida.

La mañana para él había sido perfecta, o casi perfecta. Su amiga la paloma mandó a un joven mensajero para informarle de que estaría bien irse por ahí a comer algo. El tigre no cabía en sí. Al acabar sus obligaciones matutinas, fue corriendo al árbol donde la paloma tenía su nido, y la recogió para irse a disfrutar del medio día. A sus lomos, llegaron a un lugar donde el resto de la manada había encontrado bebida gratis, y se quedaron allí. Bebieron y bebieron, y se lo pasaron como crías de tigre jugueteando y haciendo el tonto. Hasta aquí, nada interesante.

Pero los minutos se sucedían, el tigre cada vez estaba peor, y la paloma parecía no darse cuenta. El tigre no quería preocuparla, pero poco a poco iba siendo más difícil ocultarlo. Al final, en una zona de hierba circular, le confesó todo. Le abrió su alma, y le contó todo, absolutamente todo. Tal y como le dijo, sólo dos personas conocían esa parte de su vida. Ahora, eran tres. Ella, la paloma, era la tercera. Le acababa de contar lo que sólo los miembros de la manada de verdadera confianza sabían. Algo que, sin duda, cambiaba el cómputo global del tigre. Ya no era igual, sin duda, ahora sabía todo. Pero no le importaba. Nuestro amigo el tigre tenía ganas de contárselo, a pesar de ser un ave y no un felino, y se lo contó.

En ese momento, el tigre tenía los ojos verdes y brillantes, tan brillantes que daban miedo. Y miedo sintió el tigre cuando el destino le golpeó con toda su maldad. Le golpeó, le asestó un golpe casi mortal. Le dio tan fuerte, que ya nada existía a su alrededor. De pronto, sus ojos se oscurecieron. Se oscurecieron muchísimo, tanto que ya ni parecían verdes. Estaba perdido. Y es que, al fin y al cabo, hay cosas que no se pueden controlar, por muy fiero que sea el tigre. Como dijo en una de sus canciones, “La vida a veces te rompe la cara, te tinta la mente de fragilidad”. La vida le había sonreído, y le había vuelto a romper la cara. El tigre, fiero y salvaje como pocos, se había vuelto a esconder en su mundo, en su oscura realidad. No se podía creer que en apenas 30 minutos sus ojos pasaran de verdes a negros, su carisma de infinita a infinitamente pequeña, su fuerza de titánica a liliputiense, su alma de blanca a negra... sus ganas de vivir, de muchísimas, a ninguna.

Nuestro amigo el tigre había vuelto a caer en la trampa, y esta vez no se lo esperaba, pero nada. Ahora le tocaba, como tantas veces, comer arena. Y no se sentía mal por eso: no le daba vergüenza comer arena. Pero le daba coraje, muchísimo coraje. Había abierto su alma y se había vuelto a su madriguera con el alma abierta, con la cabeza destrozada, y con el corazón roto.

Después de todo, él sólo había pedido disfrutar de la vida, pero su paloma favorita parece que no tenía los mismos objetivos que él. El tigre se sintió un estúpido, un tonto, un absurdo, un inútil... todo lo que tantas veces se había sentido, pero esta vez parecía que iba en serio.

Hoy es Jueves, mañana Viernes. Quizás el sábado el tigre piense de otra forma, pero de momento lo tiene claro: ha vuelto a caer en la trampa.

Y como tantas veces, sus ojos han dejado de brillar. Hay que ver, con lo que le gusta mirarse en el agua y verse los ojos verdes, ahora son casi negros. Se han oscurecido... y mucho.

Se han oscurecido.

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martes, 10 de mayo de 2005

Un tigre de ojos verdes

30 de Septiembre, 31 si existe, o 1 de Octubre, no se sabe...

El joven tigre comenzaba una nueva etapa en su vida. Todo era nuevo, todo cambiaba, el paisaje, el entorno, la fauna,... todo. Sus ojos verdes claros observaban todo con abrumadora parsimonia, todo era nuevo, la realidad ante si casi le superaba... pero iba con ganas, con ganas de empezar esa nueva etapa. Al fin y al cabo, de qué esta hecha la vida si no es de etapas y etapas. Una muy buena acababa, otra nueva empezaba. Lo peor, sin duda, la marcha de muchos amigos y amigas. El joven tigre se quedaba un poco sólo, pero no era la primera vez. Ya había marcado su territorio en varios sitios. Todo era, como siempre, adaptarse. Todo era, como siempre, nuevo... todo nuevo.

El primer día, el joven tigre tuvo que madrugar, aunque no le sirvió de nada: no tenía por qué haber ido. Pero allí conoció a un pájaro, un grandísimo pájaro que, con el tiempo, le enseñaría valores que nuestro amigo el tigre no conocía. Formas de pensar y de vivir. Formas de sentir. El pájaro tenía el mismo nombre que un famoso conquistador del mundo antiguo al que apodaron “Magno”... pero ahora no recuerdo su nombre. En definitiva, el pájaro hizo honor a su nombre día a día, mes a mes. Con cada palabra, cada gesto, cada silencio oportuno. Cada saber decir las cosas, cada saber callarlas. El pájaro, sin saberlo, le estaba enseñando a volar a un joven tigre que no tenía alas. Ese pájaro, gracias a dios, aún sigue ahí, dándole un empujón a nuestro tigre cuando lo necesita. Y, lo mejor de todo, es que no tiene que pedírselo: el pájaro se da cuenta de que le necesita.

Pero no todo fueron pájaros en esta nueva etapa. También hubo depredadores, y algún que otro animal de cierta especie desconocida, que no supo apreciar a nuestro tigre. El joven felino lo pasó mal, y sus ojos, día a día, iban oscureciéndose. Durante bastante tiempo, el tigre pasó desapercibido al resto de la manada. “Ya no es el de antes...” decían algunos. No sabía qué hacer, qué pensar, o qué decir. Seguía la rutina de cada día como si de una hormiguita trabajadora se tratase, sus ojos se oscurecían, más y más... la claridad del verde iba dando paso a un color inexacto, inconcreto, verde oscuro, muy oscuro. Y nada parecía cambiar, todos los demás animales vivían su vida alegremente, se lo pasaban bien, incluso salían a jugar los viernes tras el anochecer. Allí disfrutaban de la noche, de la amistad, del ambiente de la ciudad en la que vivían. Y nuestro tigre se quedaba en su oscura madriguera. Su alma, poco a poco, se empequeñecía. Su carisma, día a día, iba decreciendo. Sus ganas de vivir, segundo a segundo, desaparecían...

Pero este tigre y las aves tenían cierta relación extraña. Al principio, un pájaro le enseñó a vivir. En el peor momento de su vida, una paloma apareció y le sacó del abismo. Pocos en la manada (si no ninguno) sabían lo que esa paloma había hecho por el tigre. Sin comerlo ni beberlo, le había devuelto la vida. Día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, el tigre crecía, recuperaba su carisma, sus ganas de vivir, su aliento, su alegría, su alma... y todo por culpa de una paloma. Una paloma blanca, brillante, sincera. Una paloma preciosa, enérgica, incluso peligrosa, compleja, con miles de entresijos en su mente y su alma. Oscura y, sin embargo, con su luz iluminó al tigre. Le mostró un camino diferente, una opción. Quizás no era tan mala, quizás podría sacrificar algún capricho a cambio de ver, de sentir, de vivir... la música volvió a surgir en el tigre, le volvió la inspiración.

En definitiva, que el pájaro le enseñó a vivir, y la paloma le ayudó a hacerlo. Y todo por que, un día, la paloma miró a los ojos al tigre y los vio verdes, y le gustaron.

Gracias, paloma.

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viernes, 6 de mayo de 2005

El Sol por el Sur

Desquiciando… a la luna
entre versos sinceros,
intentando reordenar
las seis estrellas del cielo.

Paseando… de la mano
de la amargura,
intentando reconfigurar
mis partes oscuras.

Hoy sale el sol por el Sur,
está como una regadera,
o lo mismo soy yo el loco
y es que el Sur ya no es lo que era,

las noches de fiesta afectan
directamente a la razón,
pierdes materia gris y neuronas
pero ganas corazón, corazón...
¡corazón!

(ESTRIBILLO)
Me gira la cabeza
pero el tiempo se ha parao,
te canto, te canto y no miras,
me tienes desesperao.
Me arrastro por las calles
sin saber a donde voy,
me miras a los ojos y te das cuenta...
de cómo estoy (de cómo estoy),
de cómo estoy, de cómo estoy,

que estoy que estás, que estás que estoy,
¿qué ves que estoy?, que estoy que ¿ves?,
que te das cuenta de cómo estoy,
que estoy como estoy,
que ves cómo estoy...
¡hay que ver cómo estoy!


(Proyecto de canción, con trabalenguas final incluído).
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miércoles, 4 de mayo de 2005

La alegoría del chaparrón

“Ya entiendo por qué la gente mea en la calle...”. La frase le pertenece a una señora de unos 45 – 48 años, tras ver en el Burger King el cartel de “Servicios cerrados por reformas”. “Claro, claro...” decía.

Situación: Puerta Real, 23:40 de la noche, martes 3 de mayo de 2005. Me había despedido de mis compañeros de clase, pero luego me había arrepentido y volví a Puerta Real a esperarlos. Pero no volvieron, jejeje... Aunque debí imaginarlo: como dijo una vez Juan Carlos Aragón en boca de sus Flamenquitos Apaleaos, “la fiesta estaba tan muerta, que hasta Quiñones le hubiera hecho un pasodoble a la fiesta...” lo que viene significando que la fiesta llevaba varias horas muerta.

A lo que iba. La señora esta pasaba por Puerta Real, y yo esperaba sentado. Cuando dijo la célebre frase, me quedé pensativo. Y es que es verdad: en fiesta, meamos donde nos da la gana. Pero coñe, si no hay WC’s, tendremos que buscarnos otros sitios. Y claro, así huele luego la calle...

Pues la cuestión es que, precisamente buscando un sitio donde mear, el lunes me pasó algo muy interesante. Digamos, en resumen, que yo vi un lago, me tiré de cabeza, y resultó ser un pantano. Me tocó, como otras tantas veces, comer arena. Y es el punto de no retorno del ser humano, cuando se pregunta si merece la pena, cuando duda entre luchar, o no luchar. ¿Por qué?, ¿para quién?, ¿hasta cuándo?... no sé, simplemente luchar. Generalmente, nuestro espíritu ambicioso y orgulloso nos obliga a luchar. Otras veces, no, y es cuando entramos en la fase de la “alegoría del chaparrón” (no penséis en Platón, esta es mía).

La alegoría del chaparrón se basa en la tenacidad del ser humano, en esa manía de tropezar mil quinientas veces con la misma piedra. Yo ya he tropezado 4 o 5 veces, y las que me quedan. El caso es que, por lo que sea, y aún sabiendo que no vamos a ser capaces de aguantar el chaparrón, nos metemos debajo. Estas tan tranquilo en tu casa, ves las nubes oscuras, sabes que no vas a poder con ello, pero sales a la calle. Una vez fuera, piensas que a lo mejor no te va a pasar, que a lo mejor no llueve. Pero siempre llueve. A la larga, siempre llueve. La alegría decae conforme se acerca la lluvia, y entonces te cae la primera gota... plas, y se te estremece el cuerpo. Luego dos o tres gotas más, plas, plas, plas, empiezas a encogerte. Y luego descarga el chaparrón.

La verdad es que la expresión de “no aguantar el chaparrón” no pega mucho, porque lo que es aguantarlo sí que lo aguantas. Aguantas todo lo que te echen. El problema es después, cuando estas calado hasta los huesos. Entonces ya no sabes qué hacer. Si antes tenías la duda, ya no la tienes. Pase lo que pase, tú estás mojado y la lluvia te ha vuelto a vencer. Por enésima vez, has vuelto a tropezar con la misma piedra. Pero no pasa nada, la vida sigue, y volverás a tropezar, ¿a que si?. Ése, colegas, es el punto de no retorno. Es el punto en el que te encuentras al borde del abismo, sin saber bien qué hacer. Puedes saltar, o no. Te puedes volver, o quedarte. Después del chaparrón, das un paso atrás y pones un metro de terreno entre tú y el abismo. Ahí, en esa situación, ya no piensas, actúas casi por instinto. Eso de sacar pecho, apretar los puños, levantar la cabeza y ponerte el machete entre los dientes, ya no sale rentable. Giras la pierna izquierda sobre la derecha, te das la vuelta, dándole la espalda al abismo. Agachas la cabeza, encoges los hombros, y te metes el rabo entre las piernas. Es ahí, en ese momento, donde termina la duda. Donde ya has decidido qué vas a hacer: si luchar, o no luchar. Obviamente, decides lo segundo. Y sólo una persona, en toda esta historia, puede hacerte cambiar de opinión. Esa persona, en cada historia, es diferente. Y esa es la gracia de las historias. Al fin y al cabo, puedes ir solo a mear, o ir con alguien. Si vas solo, mearás donde te de la gana. Pero si vas con alguien, decidiréis juntos donde mear. El paralelismo es bastante asqueroso, pero es el fiel reflejo de la vida. Si no tienes suerte, sólo te queda buscarte la esquina más cercana y mear allí. Y así huelen luego las calles, jejeje.

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jueves, 14 de abril de 2005

Día cualquiera, mes cualquiera, cualquier año.

Fecha: Día cualquiera, mes cualquiera, cualquier año.
Lugar: Cafetería de la ETSII.

15:42... La mañana ha sido fea de cojones, con unas prácticas asesinas de ánimos y un almuerzo sólo, en el coche, con un trozo de pizza reseco de los “6 duros” y una botella de “Radical”. Qué le vamos a hacer, la gente hoy no comía fuera. Ahora llego a la cafetería de la ETS, entro como ausente, miro a izquierda y al frente, y finalmente me decido por irme a la derecha, al fondo. “Puestos a estar solos, mejor me aíslo y escribo algo...” pienso para mi. Y en esas estoy. Me siento, suelto la mochila en una silla, saco un folio doblado por la mitad a medio escribir, y también el boli “bic” azul de escribir canciones, si, si, ese, el del capuchón roído. El camarero me llama para avisarme de que ya tengo el café con leche y con hielo en vaso largo (manías que tiene uno), y me preparo para escribir... aunque no sé de qué.

15:48, con la tontería se me pasan los minutos y no escribo. Uno de los camareros está almorzando a mi izquierda, y me mira como sorprendido. Parece que no es normal que haya gente sola en la cafetería. Me fijo en los demás, y veo a grupos de estudiantes (informáticos, seguro, que son los reyes del edificio) gritando y pasándoselo de puta madre. Eso debería de estar haciendo yo, jeje, pero no, estoy intentando escribir algo. Aunque aún no me sale nada. Oh, espera. Me inclino sobre la mesa y escribo un par de líneas. Ey, esto tiene buena pinta. O no... bueno, la guitarra dirá. Ahora me fijo en más gente. Un chaval árabe está acabando de comer, y mira fijamente su comida. Más allá, un informático con el pelo largo teclea como poseído por el demonio en su portátil.

15:52, ya van unas cuantas líneas, puede que esta canción quede bien. Pero aun quedando bien... ¿para qué escribo?. Curioso, nunca me lo había planteado. Puede que sea porque me da la gana, porque me lo pide el cuerpo, porque para vivir mejor necesito soltar en un papel lo que no suelto por la boca. Puede que sea eso, porque estas canciones se quedan aquí, y a pocos les interesan.

15:53, el camarero sigue mirándome extrañado, y me doy cuenta de lo que pasa: parece ser que lo extraño no es estar sólo. Si estas sólo pero tienes un portátil, no pasa nada. Si estas solo pero tienes libros y apuntes sobre la mesa, tampoco pasa nada. Es más, si estas solo pero miras fijamente el plato dónde antes había comida, no pasa absolutamente nada. Lo extraño es estar sólo, con un boli “bic” azul con el capuchón roído y una hoja sobre la mesa, mirando a los demás y escribiendo de vez en cuando. Eso es lo extraño.

15:54, el hielo del café es ahora mucho más pequeño que al principio, así que me bebo todo del tirón. De paso, escribo lo último que se me pasa por la cabeza, y tranquilamente, con la parsimonia de un camaleón, guardo la hoja en la carpeta, y esta a su vez en la mochila. Después, el boli regresa a su bolsillo, al mismo tiempo que el camarero regresa al trabajo para seguir con su obligación. El árabe se fue hace un rato, y la gente va recogiendo sus cosas. No es que se tarden 5 minutos en llegar a clase, pero por lo que sea, todo el mundo sale 5 minutos antes.

15:55, tiro pa clase. Me esperan cuatro horas de asignaturas que odio o me aburren, y me pregunto... ¿Qué coño hago yo aquí...?

15:59, la gente me grita ¡¡¡Melendi!!! o ¡¡¡Campeón!!!, algún colega me da un golpetazo en la espalda ¡Qué pasa, pelúo!, y abajo me han guardado sitio para poder aburrirme en primera fila. Entonces es cuando me digo... “Bueno, visto así, tampoco se está tan mal aquí, ¿no?”.

16:00, comienza el suplicio...

Día cualquiera, mes cualquiera, cualquier año.

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miércoles, 23 de marzo de 2005

Probando y esas cosas

Pues nada, a probar.

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Webdings font (qué inutil, no? :P)

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negrita cursiva recursiva
wow, colorines, que bien, parezco capullin...

http://www.todoformula.com links...








Super Räikkönen, el mejor ;)

Un poco coñazo esto de poner las fotos "a pelo", pero weno...

Bueeeno, más o menos bien, luego seguimos con las pruebas.


Edén - Palabras de alquiler

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