Aunque capitaneemos un buen velero, con buenas velas y buena tripulación, eso no es suficiente para llegar a nuestro destino.
Necesitamos un timonel que dirija el galeón, amarrado al timón como la piel al cuerpo, valiente, honrado, eficaz incluso en la tempestad.
Y necesitamos una brújula que nos indique el rumbo. Las clásicas marcan el Norte. La de Jack Sparrow, gran amigo mío, señala a lo que más se desea. La mía apunta al Sur. Dice que en el Norte está el Sur; y que en el Sur es donde estás tú. Eso es lo que ocurre cuando pierdes el rumbo: la brújula cambia de orientación y la guitarra te regala una canción.
Desquiciando… a la luna entre versos sinceros,
intentando reordenar las seis estrellas del cielo.
Paseando… de la mano de la amargura,
intentando reconfigurar mis partes oscuras.
Hoy sale el Sol por el Sur, está como una regadera,
o lo mismo soy yo el loco
y es que el Sur ya no es lo que era,
las noches de fiesta afectan directamente a la razón,
pierdes la cordura y el orgullo
pero ganas corazón, corazón...
¡corazón!
Me gira la cabeza
y es que el tiempo se ha parao,
te canto, te canto y no miras,
me tienes desesperao.
Me arrastro por las calles
sin saber a donde voy,
me miras a los ojos y te das cuenta...
de cómo estoy... de cómo estoy.
Desviando... la atención de mi propia cabeza,
exculpándome de toda
no cumplida promesa.
Recibiendo... reprimendas de brazos abiertos,
canalizando de un oído a otro
todos tus cuentos.
Hoy sale el Sol por el Sur, será su naturaleza;
o será el calentamiento
que tu cuerpo provoca en mi cabeza.
Ser villano y golfo en este siglo mal visto está;
pero estoy seguro de que así
son los hombres de verdad, de verdad...
¡de verdad!
Si me siento mal y me tumbo peor,
tan solo quiero saber dónde estás tú.
Si me pierdo en la certeza de saber que es imposible
que vuelva a salir el Sol por el Sur.
Una playita, una morena
y un piropo a la orillita del mar,
que la luna sea testigo
de to lo que me das.
De golfo a romanticón por un besito
de esos que se rompe el mar;
he de confesarte que así
somos los hombres de verdad, de verdad...
¡de verdad!
Me gira la cabeza
y es que el tiempo se ha parao,
te canto, te canto y no miras,
me tienes desesperao.
Me arrastro por las calles
sin saber a donde voy,
me miras a los ojos y te das cuenta...
de cómo estoy... de cómo estoy,
de cómo estoy, de cómo estoy,
que estoy que estás, que estás que estoy,
que ves que estoy, que estoy que ¿ves?,
que te das cuenta de cómo estoy,
que estoy como estoy,
que ves cómo estoy...
¡hay que ver cómo estoy!.
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